Más de 10,000 jubilados no reciben sus bonos desde hace meses
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El estricto control de divisas dificulta las transferencias
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Muchos no pueden pagar sus gastos diarios y de salud
Las contradicciones de un gobierno que
aumenta las dádivas sociales al tiempo que ve mermar sus ingresos por la
caída del precio del petróleo se está cobrando nuevas víctimas: los
venezolanos de la tercera edad.
El gobernante Nicolás Maduro alardeó en
octubre del 2015 sobre un aumento del salario mínimo que incluyó una
paga extra para jubilados y pensionados, aunque para miles de retirados
en el exterior ese dinero nunca llegó.
De hecho, muchos jubilados dicen que
llevan casi siete meses sin que les depositen “ni un centavo”. A algunos
se les deben más de $10,000.
Es por este motivo que los jubilados y
pensionados han decidido agruparse a nivel mundial y crear la
organización Jubilados de Venezuela en el Exterior (JVE) con el
propósito de velar por sus intereses y centrar la atención sobre este
tema.
Miguel Megias, un profesor de la
Universidad de Carabobo actualmente retirado en Granada, España, se ha
puesto al frente de JVE, que todavía se encuentra en su etapa de
formación.
“Debido a este enorme retraso… los
jubilados están sufriendo todo tipo de problemas. Desde el desalojo de
sus viviendas, pérdida de enseres domésticos, cancelación de tarjetas de
crédito… hasta prácticamente morir de mengua por falta de fondos para
lo más elemental: comida y vivienda”, dijo Megias vía correo electrónico
a el Nuevo Herald.
El ex educador lleva desde septiembre
del 2015 esperando por los abonos de su pensión universitaria. Como él,
unos 10,500 jubilados en el exterior no reciben sus debidos pagos; de
ellos 1,600 vivirían en Estados Unidos, según un estimado de la
organización.
En Venezuela, la edad de jubilación es de 60 años para los hombres y 55 para las mujeres.
Según JVE, los pensionados adscritos al
Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) cobran en promedio
un bono de unos 7,245 bolívares mensuales, equivalentes a $1,150 al tipo
de cambio oficial de 6.30. Aquellos retirados de IVSS que residen en
España reciben sus pagos sin problemas gracias a un convenio
multilateral iberoamericano.
Los que viven en Estados Unidos no
disfrutan de tal arreglo. Todos los demás jubilados en el exterior
deberían cobrar de acuerdo a su pensión, otorgada por instituciones como
universidades, ministerios, servicios militares, y PDVSA por su
trabajo, al final de su período activo, en muchos casos tras 30 años de
labores.
El problema, similar al que viven los
estudiantes venezolanos en el exterior, es que los jubilados no
adheridos al IVSS deben acudir al Centro Nacional de Comercio Exterior
(Cencoex), el órgano encargado de autorizar la asignación de divisas,
para poder cobrar sus pensiones fuera del país a una tasa preferencial
de 6.30 bolívares por dólar.
Según lo establece el Cencoex, el
otorgamiento de divisas está sujeto a la disponibilidad del Banco
Central de Venezuela, que desde hace meses —en algunos casos hasta más
de un año— no ha dado el permiso para transferir los fondos a las
cuentas bancarias de los retirados.
Muchos jubilados a la espera de una
solución se encuentran en situaciones precarias, endeudándose para poder
mantener a sus familias, los costos de vida diarios, y los gastos de
salud.
César Pérez, un ex capitán de navío de
la armada venezolana que vive con su esposa y su hijo de 20 años en
Charlotte, Carolina del Norte, dijo que en su caso los retrasos de pago
comenzaron en el 2014 y desde hace un año y medio no recibe su pensión.
“Si no recibimos este dinero nos morimos
de hambre. Es un derecho de supervivencia”, dijo este hombre de 77
años. “Mi señora tuvo que buscar un empleo de noche…refinanciamos la
casa”.
A Mariano Márquez, otro militar
venezolano retirado que vive con su esposa en Doral, el gobierno
venezolano le debe unos $12,000. La última transferencia que recibió fue
en junio del 2015.
Márquez dijo que si suma los pagos atrasados de su esposa, el monto total es de $19,000.
“A diferencia de los estudiantes, que la
mayoría son jóvenes, nosotros ya tenemos limitaciones de trabajo”, dijo
este jubilado de 80 años. “Lo que más me da dolor son las viudas, esas
pobres mujeres no viven sino de su pensión de la muerte de sus maridos y
ninguna recibe el dinero. Hay muchas que están hospitalizadas”.
El general (r) venezolano envió el
miércoles una carta a Tarek William Saab, defensor del Pueblo
venezolano, con la esperanza de que tome cartas en el asunto. Aunque
dijo sentirse un poco frustrado porque ha contactado ya a varios entes
gubernamentales, sin respuesta alguna hasta el momento.
Márquez, quien ha formado una asociación
que representa específicamente los derechos de los militares
venezolanos retirados en el exterior, dijo conocer de al menos 300 ex
miembros de las fuerzas armadas en su misma situación.
Mientras tanto, y con el peso de los
años encima, muchos jubilados venezolanos en el exterior deben
ingeniárselas para poder subsistir debido a las falencias de un modelo
de gobierno populista, cuando podrían estar disfrutando de su retiro.
“Después de dedicarle a un país los
mejores años de tu vida, que vayas a quedarte en el aire, no puede ser”,
dijo Pérez. “Es un acto de lesa humanidad. No puedes dejar a una
persona y a una familia así”.
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